* - Doctor, tengo tendencias suicidas, ¿qué hago?
- Págueme ya mismo.
* - Doctor, doctor... ¿cómo se si estoy perdiendo la memoria?
- Eso ya se lo dije ayer.
* Doctor, doctor... Todo el mundo me ignora!
- Que pase el siguiente...
* Después de examinar a un paciente que es un alcohólico crónico, el médico le dice:
- No encuentro la razón de sus dolores de estomago, pero francamente, creo que esto se debe a la bebida.
- Bueno, entonces volveré cuando usted este sobrio.
* El doctor esta examinando a un paciente y le dice:
- Una brújula.
-Usted debería haber venido a verme antes.
- Si... bueno, en realidad fui a ver a un curandero.
- Bue... ¿y que estupidez le dijo ese curandero?
- Que viniese a verlo a usted.
Se encuentra el paciente tendido en la cama, en la misma pieza se encuentra su médico, abogado, esposa, y sus hijos. Todos ellos esperando el suspiro final, cuando de repente el paciente se sienta, mira a su alrededor y dice: Asesinos, ladrones, mal agradecidos, y sinvergüenzas, y se vuelve acostar. El doctor un poco confundido dice: Yo creo que está mejorando. ¿Por qué lo dice doctor?, pregunta la esposa. Porque nos ha reconocido a todos.
Llega un señor al doctor y le dice: Doctor, fíjese que ya estoy harto porque siempre que me duermo sueño que un duendecillo me pregunta, ¿ya hiciste pipí? Y como no he hecho me hago pipí. A lo que el doctor le reponde: Mire, vamos a hacer esto, antes de dormir haga toda la pipí que pueda y después se va a dormir. El señor se va muy contento a su casa, y cuando llega la hora de dormir hace toda la pipí que puede y luego se va a dormir, cuando está soñando se le aparece el duendecillo y le pregunta: ¿Ya hiciste pipí? Y el hombre contesta: Sí, ya hice. ¿Y popó?
Una monja que tenía hipo, va al médico y le dice al doctor: Oiga doctor, tengo un hipo que no se me va. Empieza el doctor a analizarla y le dice: Usted está embarazada. Se va la monja al convento y lo cuenta. Al día siguiente va la madre superiora y le dice al doctor: Pero, ¿Cómo le ha dicho eso a la monja? Y le dice el doctor: Si era para darle un susto, para quitarle el hipo. Y dice la monja: ¡Pues el que se ha dado un susto es el obispo, que se ha tirado desde la torre!
Una madre da a luz a su bebé. Cuando está recuperada el doctor le dice: Su hijo está bien, pero le tuvimos que poner oxígeno. Y la madre responde: ¡Que pena, yo quería ponerle Francisco!
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