El regreso el lunes al trabajo se convierte en una pesada carga cuando se pierde el interés por la labor que ejercemos, y no digamos tras un periodo vacacional. Un salario escaso, una responsabilidad excesiva, una tarea poco creativa. Son muchas las razones que favorecen que abandonemos el trabajo física o psicológicamente dejando de aportar nuestra energía.
No siempre es fácil encontrar otro puesto de trabajo, y cuando se logra la experiencia nos indica que tal vez el que abandonamos era mejor, analizado en la distancia. Por ello, quizá, antes de tirar la toalla, sea más oportuno sopesar qué puede volver a hacernos sentir el gusto por la actividad que desarrollamos.
Beverly Kaye y Sharon Jordan-Evans son dos consultoras y formadoras de equipos de empresa de América y Europa, ambas han escrito No te vayas , un libro en el que, a través de su experiencia, ofrecen las claves de recuperar el amor, no sólo el gusto al trabajo.
No encontrar satisfacción en el trabajo, un lugar en el que pasamos la mayor parte del día y del que depende nuestro equilibrio económico, mermará nuestro ánimo y también nuestra salud. La insatisfacción se adueñará del resto de las facetas de la vida y nos puede imposibilitar el disfrute de la vida en familia y con los amigos.
Si hay algo que hay que procurar evitar es lanzar la culpa en otra dirección que no sea nuestro propio yo. Culpar a otros de lo que nos pasa no nos ayuda a buscar remedio y, sobre todo, a alcanzar lo que queremos. Para avanzar en su carrera profesional sólo uno mismo puede dar el paso definitivo, después de un periodo de reflexión.
PEDIR, NO ES UN RIESGO.
Antes de decidir marcharse de su trabajo quizá debería valorar si es el momento adecuado y se le gustan la mayoría de los aspectos del trabajo: sus compañeros, su jefe, las tareas que realiza. La clave para revitalizar su vida laboral tal vez esté en cambiar lo que hace, o la forma en la que lo hace.
Una de las circunstancias fundamentales que Kaye y Jordan-Evans ponen sobre el tapete es decidir qué es lo que se quiere conseguir en el trabajo. Proponen trazar una guía de pros y contras y exponerlo a un superior buscando también las soluciones, anticipándose a los problemas y añadiendo el beneficio que también reportan los cambios a la empresa y al resto de compañeros.
Según afirman, las peticiones de mejora no se deben hacer en un momento de tensión ni de ímpetu. Debe considerarse con cuidado a quién, cuándo y cómo se expondrán los cambios. Si, a pesar de la preparación, la respuesta es negativa, hay que evitar darse por vencido: quizá no era el momento ni la persona adecuada, o bien la petición no estaba suficientemente elaborada. Saber vender una idea no es sencillo, aunque es difícil que un jefe se resista a una petición que sea realmente enriquecedora.
Fijar el rumbo es la tarea primordial para alcanzar los objetivos, según explican las dos formadoras en el libro No te vayas .
Debe analizar sus valores y conocimientos, y qué es lo que desea alcanzar sabiendo las opciones profesionales que le ofrece su empresa y fijándose metas y alianzas para alcanzarlas .
Una de las formas en las que puede enriquecer su trabajo es asignándose una tarea de aprendizaje, desarrollar su formación crea un incentivo nuevo, como de recién llegado.
Si lo que le atormenta es no poder dedicar tiempo a la familia porque su trabajo le absorbe más horas de las habituales, trace un plan para equilibrar la situación. No puede sentirse culpable en el trabajo porque no ve a sus hijos, y cuando está en casa no puede pensar que debería estar redactando un informe. Es una pérdida de tiempo , comenta Beverly Kaye.
La concentración en cada faceta de la vida es prioritaria, de esta manera el tiempo que le dedique a cada aspecto será de calidad.
No es descabellado integrar a la familia en el trabajo, que conozcan su actividad es importante, pero también es fundamental marcar los espacios y no estar de forma permanente conectado a la oficina. Apague el celular , sugiere Sharon Jordan-Evans.
RELACIONES CON LOS DEMÁS.
Las relaciones con los compañeros de trabajo, e incluso con el propio jefe, son determinantes para mantener un buen clima laboral que incentive el trabajo.
De la misma manera que creamos una opinión sobre la actitud de los demás también sobre nosotros se la crean los demás. Es bueno saber qué piensan de nosotros el jefe y nuestros compañeros, ya que esa opinión determinará nuestro éxito para sentirnos satisfechos en el trabajo. Sin darnos cuenta, es quizá nuestra actitud la que nos crea problemas y no la de los otros.
Preguntar es una tarea fundamental para mejorar no sólo la actitud sino la forma de trabajar. Si, por el contrario, es la conducta de otros compañeros lo que le resulta insoportable, procure mantenerse alejado de manera que su labor tenga sólo los puntos justos de conexión.
En definitiva, las dos consultoras argumentan que sólo uno mismo es el responsable de lograr la satisfacción en el trabajo. Nosotras ofrecemos 26 conjuntos de ideas, hay otras medidas que se pueden añadir, pero la voluntad de llevar a termino algunas de ellas serán determinantes para conseguir el impulso que desea .
Por Inmaculada Tapia. - adm/EFE REPORTAJES
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