En el cabello prevenir es mejor que curar
El pelo se renueva continuamente, con periodos en los que se cae, crece y también hay etapas en las que se mantiene. La cantidad aproximada que se puede perder, considerándose normal, es entre 50 y 100 cabellos por día. El hecho de tener más o menos cabello es una cuestión hereditaria difícilmente modificable. Cuando la caída sobrepasa esa cantidad, entonces hay que prestarle atención para evitar que la situación continúe.
Las causas de la caída, son diversas: anemia, embarazo, falta de zinc, poca circulación, deficiencia funcional de la glándula tiroides, estrés, etc. En todos estos casos, el pelo se recupera con un tratamiento y el uso de los productos adecuados. La prevención es el mejor camino para evitar cualquier alteración física. Si la dieta es rica en vitaminas B, H o A, seguramente el cuerpo tendrá mayor número de defensas para que la caída del pelo no se dé. Para esto, son buenos los cereales y las legumbres verdes, el germen de trigo y la levadura de cerveza, junto con los suplementos vitamínicos diarios, que son recomendables tras la consulta con el médico. Respecto a los problemas de circulación es aconsejable masajear el cuero cabelludo para reactivarla. También resultan esenciales los aceites como el de limón, para disminuir la grasa; de romero, para reactivar la circulación y de cedro, para la luminosidad del cabello. No hay milagros, por eso si se trata el problema en cuanto aparecen los primeros síntomas, entonces los resultados serán mejores. Hay marcas que lanzan al mercado productos con los que poder evitar la caída del pelo, porque son fórmulas que protegen y ayudan a engrosar el cabello, con normas básicas para recuperar su cantidad y salud.
El autotrasplante de cabello es el tratamiento más definitivo que se ha encontrado contra la calvicie, sin embargo existen nuevos productos destinados a fortalecer el cuero cabelludo y ralentizar la caída del cabello.
Tratamiento
Si ninguno de los aspectos preventivos anteriores consigue frenar la caída conviene pasar a una fase de tratamiento propiamente dicho:
1. Cuando la caída es importante, conviene realizar un chequeo inicial para descartar otras patologías que podrían ser desencadenantes.
2. Consultar al especialista médico adecuado, que nos realizará una rigurosa valoración del estado de nuestro cuero cabelludo y cabello.
3. Una vez diagnosticados los problemas, se realizará el tratamiento adecuado y se puede aventurar el pronóstico aproximado en cuanto a resultados esperados y tiempo necesario para ello. Estos tratamientos pueden ser de cuatro tipos:
- Tratamientos médico tópico con productos o lociones que se aplican sobre el cuero cabelludo.
- Tratamiento via oral con vitaminas y minerales.
- Transplantes del cabello, para casos graves o no tratables.
- Prótesis capilares.
Cuando es el factor genético la causa de la caída del cabello, casi irremediablemente se estará abocado a sufrir alopecia. De todos modos los casos extremos no son los más frecuentes. Podríamos afirmar que un varón con más de veinte años que conserva cabello es susceptible de notar mejoría si se somete a tratamiento, aunque el tratamiento precoz es un factor esencial para la consecución de resultados.
4. Otro factor personal a tener en cuenta es la constancia e ilusión en el tratamiento. El cabello requiere un cuidado prolongado en el tiempo, en especial cuando ha sufrido pérdida, y es necesario tratarlo con constancia para conseguir recuperarlo y mantenerlo. En todo caso, también es cierto que una vez que se vislumbran los primeros resultados es verdaderamente gratificante observar la evolución, porque cada vez va consiguiendo más cuerpo, brillo, densidad y belleza.
Dra. Dª. Mercedes Sánchez Cózar
Médica. Especialista en foniatría y medicina estética
Granada